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Demuestra tu cariño


demostrar cariño

La ternura es un estado emocional que nos acerca a lo mejor de nosotros mismos, nos hace sentir más humanos y en conexión con el lado amable de la vida y nos hace más fuertes y seguros. Además podemos expresarla mediante el afecto, el cariño y la amabilidad, a través de palabras, caricias, abrazos y otras formas de contacto físico.

Con palabras. Si eres cálido y amable en tus conversaciones, lograrás en la otra persona respuestas cálidas y amables. Dale tiempo para que se explique tan ampliamente como necesite o desee.

Con gestos. Procura que sean suaves y transmitan proximidad. Una palmada en el hombro o un gesto de reconocimiento manifiestan que quien los recibe nos importa. Una sonrisa de complicidad ayuda a percibir una cercanía desinteresada.

Con caricias. Cuando somos pequeños, dejamos que nos mimen, nos hagan caricias y carantoñas. Pero, a medida que crecemos, vamos tomando distancia en el contacto con los demás. Los prejuicios nos hacen asociar la ternura al ridículo o a la intimidad de tipo sexual. Tenemos que recuperar la capacidad de dar, y de permitir que nos den, caricias con menos pudor y más honestidad.

Con cuidados. Una mirada, una llamada o un mensaje, una sonrisa o palabra amable, un detalle de cortesía, un regalo, una carta… Son muchas las acciones con las que puedes demostrar al otro que le tienes en cuenta y le valoras.

demostrar afecto

Confiar en los demás tiene ventajas.

Confiar en los demás consiste en creer, sin fisuras, la información que nos transmiten sobre sí mismos, sus comportamientos, ideas, valores y actitudes. Cuando confiamos en una persona, nos sentimos tranquilos a su lado, pero si tememos que nos engañe, desarrollamos angustia y ansiedad solo al pensar en ella.

Si miras con buenos ojos a los demás… Desarrollarás tu capacidad para relacionarte e intimar, lo que vigorizará tu salud emocional: al sentir que la gente te entiende, te sientes reconfortado. La percepción de apoyo social nos a ayuda a prevenir disfunciones emocionales, psicológicas y físicas, y nos da una excelente sensación de seguridad frente al mundo.

Si pones barreras… Estarás impidiéndote conocer gente y que los demás te conozcan en profundidad. Al temer que nos hagan daño, que nos engañen o que nos decepcionen, nos cerramos en banda (impidiendo que conozcan nuestro estado emocional y nuestras preocupaciones), por lo que generamos sensación de soledad y vulnerabilidad, pudiendo incluso llegar al aislamiento social. Además, las personas que no se fían de nadie son incapaces de delegar, por lo que acaban saturadas en el trabajo, en la amistad, en el amor, etcétera.

 


1 junio, 2015
Opiniones