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Desconfias de todo?


desconfianza

Estás dispuesto a confiar? Sí, la propia pregunta en sí, ya es importante. El hecho de hacértela provoca reacción; aunque si la utilizas excesivamente, también puede hacer que te instales en un mar de dudas. Pregúntate qué piensas cuando ves, en una red social, la foto de alguien conocido y cercano divirtiéndose. ¿Qué sientes, alegría o envidia? Probablemente dependerá de cómo sea tu relación con ella, de cómo te lleves con esa persona.

La palabra confianza hace referencia al sentimiento de seguridad del que se fía de otra persona, del que se da a alguien o a algo. Se trata de una apuesta en la que confrontamos nuestras propias expectativas con la percepción de la realidad. Siguiendo la famosa pirámide de Maslow sobre las necesidades humanas, una vez cubiertas las necesidades fisiológicas, el siguiente nivel sería la búsqueda de seguridad.

Diferentes estudios han señalado que la confianza está basada en la percepción de la empatia, el grado de interés y la fiabilidad que nos aporta la otra persona (que podríamos ser también nosotros mismos), y se construye en base a la percepción de la efectividad de la comunicación, el grado de participación y los valores compartidos. Por eso no es extraño que, cuando conocemos a una persona y logramos un cierto grado de confianza con ella (porque nos transmite seguridad),nos lancemos a la búsqueda de nexos en común que edifiquen la relación y permitan comprobar el grado de empana, interés por nosotros y fiabilidad de que esa percepción sea más o menos estable. En la medida en que esos lazos en común sean afines a nuestros valores, que la comunicación entre ambos sea efectiva y que el grado de participación que percibamos en la relación sea significativa, la confianza aumentará. Pero ¿cómo hacer que se dé todo esto en una relación interpersonal?’Veamos todos los aspectos que influyen.

Dar la palabra no es suficiente

La confianza se muestra como un proceso de autosuperación o de trascendencia de lo que es la pura opinión o la costumbre. Supone enfrentarnos a dos tendencias que oscilan en nuestra vida: la consolidación del status quo o zona de confort la necesidad de cambio para la conquista de nuevas cotas de conocimiento.Y en este sentido, la relación coste-beneficio, incertidumbre, riesgo, miedo, relativismo, escepticismo, fe, compromiso, esperanza, satisfacción, empatia y subjetividad son aspectos que se asocian a este concepto tan necesario en nuestro desarrollo personal.

Sin embargo, si preguntásemos a nuestros abuelos el significado de las palabras compromiso y responsabilidad por ejemplo, probablemente no entenderían la necesidad de acreditar, casi notarialmente, cuestiones tales como la petición de un sencillo dato, como parece suceder en nuestra sociedad actual. El mismo principio de inocencia se torna en el de culpabilidad al no transigir ante el error. Del mismo modo, seguro que habrás escuchado en alguna ocasión frases como “hay que trabajar en equipo”, pero que “cada cual aguante su vela”. Dos frases que ponen de manifiesto una situación antagónica donde reina  la duda, el relativismo y la subjetividad entre dos polos. Así es que, por si acaso, no te fíes de nadie, ya que el compromiso no está de moda, pero eso sí, si queremos ganar un partido, es fundamental permanecer unidos. Escuchamos para responder y así tratar de monopolizar las conversaciones cotidianas, que se convierten en un duelo de egos. Se nos pide ser diferentes pero sin destacar, ya que esto ofende y pone en evidencia las carencias de otras personas. Que hay que ser tolerantes, pero es sí con aquellos que piensan como nosotros.

Las marcas buscan influencers, amigos y familiares para seguir conquistando clientes, ya que la información propia ha perdido capacidad de influencia. Es decir, que para creer a otro es necesaria una tercera persona que lo corrobore. ¿Qué ha ocurrido para que la palabra o un simple apretón de manos, como ocurría antaño, no sean suficientes para confiar? La respuesta pasa por ver los impedimentos a la relación de confiaza.

El peligro de la era digital

La cosa se complica cuando entra enjuego un nuevo entorno: el digital. Aquí la carrera por ganar la confianza de otros se hace más evidente. La pugna por los “me gusta”, los votos positivos por la compra o el número de seguidores es inagotable. Se persigue crear confianza a toda costa, pero el velo del anonimato y la distancia convierten al entorno digital en un campo preparado para sembrar dudas.Y estas, lejos de resolverse, encienden emociones que sirven de semillas para más dudas…

El proceso de creación de la confianza se desarrolla en este entorno sobre cimientos efímeros. Llegamos a compartir intimidades con personas que no hemos visto nunca y lo hacemos en un tiempo record. Incluso encontramos personas que nos adulan para lograr nuestra confianza y, cuando consiguen lo que quieren,desaparecen. Estamos inmersos en una generación de multipantallas, de déficit de atención y de una nueva forma de comunicar a través de los dedos, y en esce contexto la confianza necesita adaptarse a una forma diferente de comunicación en múltiples escenarios, gran cantidad de información y un reducido tiempo de atención personal.

Robert Cialdini, en el año 2001, descubrió que las estrategias de persuasión más potentes se vinculaban a la primera infancia: coherencia, compromiso, autoridad, escasez, simpatía, reciprocidad y validación social eran algunas de las que propuso. ¿Y qué influencia tienen en la actualidad? Parece que, especialmente en las redes sociales, el tamaño importa. Ser validado socialmente a través de seguidores, visitas, etc. te convierte en autoridad, incluso por encima de otras personas que por formación,edad o experiencia podrían tener su cuota de influencia.

Y si a ello le añades simpatía, es posible que muchas puertas online se te abran. Sin embargo, el compromiso o la coherencia necesitan más tiempo para descubrirse… pero no lo hay; necesitamos resultados rápidos. La obsolescencia programada está en marcha: si algo no funciona, se desecha y se compra otro. Lo mismo que en las relaciones humanas. Hablar de relaciones sentimentales duraderas se convierte en una proeza. La tolerancia también parece haber encontrado otra definición más efímera, donde se aceptan los cambios siempre que no nos obligue a cambiar a nosotros.

-Dr. Alberto Blázquez Manzano
@Dr_Blazquez
BLOG: http://albertoblazquezmanzano.blogspot.com.es

-Blázquez, A. ¿Desconfías de todo?. Revista Psicología Práctica, 197, 50-53.


12 septiembre, 2015
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