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Despierta tu potencial interno


potencial interno

Vivimos en función de los demás, culpabilizamos a otros de todo lo malo que nos ocurre y no nos atrevemos a tomar las riendas de nuestra propia vida por miedo al fracaso. La soberanía personal nos facilita las herramientas para poder deshacernos de todos esos bloqueos y temores que nos impiden ser felices. De una forma sencilla y práctica, nos descubre nuevas maneras de afrontar nuestra vida para alcanzar nuestros objetivos sin dejarnos arrastrar por la inercia de la rutina.

¿Atrapado en tu área del confort?

En muchas ocasiones, sabemos que nuestra vida no es plena, pero nos hemos acostumbrado a ella. Optamos por la seguridad frente a la plenitud y nos adaptamos a ella, frenando así nuestro crecimiento personal. Nuestro personaje, aquel que interpretamos a veces sin ser conscientes de ello, ha creado un escenario en el que se siente cómodo, en el que lo tiene todo controlado. Aunque este escenario no nos lleve a la plenitud, tememos salir de él y explorar otros terrenos. Para ello antes necesitaríamos cambiar nuestros esquemas mentales limitantes por otros más amplios.

El primer paso para caminar hacia la plenitud consiste en detectar ese área de confort y atrevernos a cuestionar sus límites para caminar hacia el autoconocimiento y la soberanía personal. El miedo, las cesiones de espacio y el olvidarnos
de ejercer nuestra autonomía hacen que a menudo nos olvidemos de quiénes somos en esencia, y que hayamos creado uno o varios personajes que nos ayudan a vivir nuestra vida, pero que no somos nosotros realmente.

¿Quién eres tú? Identifica el personaje que has creado

Hay personajes con una cara amable incapaces de negarles nada a los demás (por miedo al rechazo), otros personajes mucho más duros, que se muestran de manera agresiva (por miedo a ser heridos), personajes que se escudan tras una exitosa profesión confundiendo quién soy con qué hago:“Yo soy médico, abogado, modelo, directora de una empresa” (por miedo a no dar la talla como ser humano). Para alcanzar la soberanía, debemos aprender a desarticular este personaje, quitarle el mando, para llegar al verdadero ser, a la esencia de lo que somos. Solo siendo nosotros mismos podremos llegar a ser felices. Pero ¿cómo lograrlo? Te explicamos las nueve herramientas de la soberanía personal.

1 Descubre el poder del ahora.

El pasado forma parte de nuestro aprendizaje, y el futuro es una ecuación que debemos despejar día a día. Pero es aquí y ahora, es decir, en el momento presente, cuando podemos crear y cambiar todo aquello que deseemos. Tomar conciencia del poder del ahora significa enfrentarnos cara a cara con nuestra propia vida, no esperar a que nos suban el sueldo, encontremos el amor o terminemos de pagar la hipoteca para emprender aquellas acciones que pueden hacernos felices.

Buen consejo: como dice un hernioso proverbio árabe, lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo.

2 Ocupa tu espacio.

A veces vivimos para los demás, dejando que ellos tomen las decisiones por nosotros. Otras veces ocupamos su espacio, intentando ser nosotros quienes decidimos por ellos. Esta imposición mutua de criterios no nos lleva a ninguna parte. La clave de nuestras relaciones está en escuchar la opinión de todo el mundo y respetarla sin que nadie esté por encima de nadie. Solo a través del ejercicio de la comprensión y la tolerancia se puede avanzar en el camino de la vida.

Buen consejo: el temor a tomar decisiones nos invita a dejar que otros las tomen por nosotros, y con ello les cedemos nuestro espacio, pero solo aprendiendo a tomarlas y recuperando nuestro lugar podremos sentirnos soberanos.

3 Libérate de los prejuicios.

Somos lo que pensamos, y en aquello que pensamos nos convertimos. Funcionamos como un ordenador: si programamos nuestro cerebro con condicionamientos sociales negativos o con programas como “Esto no es para mí” o “Yo no valgo lo suficiente”, terminaremos negando nuestro potencial y no pudiendo desarrollarlo. No conviene olvidar que uno crea lo que cree, y hace más el que quiere que el que puede.

Buen consejo: prueba a realizar aquellas tareas para las que ahora pensabas que no estabas dotado: dibujar, cantar, conducir… Puede que te sorprendas (si quieres).

4 Utiliza los miedos para crecer.

Si observamos nuestras decisiones, veremos que en última instancia todas están movidas por dos motores principales, uno de ellos es el amor y el otro es el miedo, que se puede manifestar de muy diferentes maneras, por ejemplo, cuando nos invitan a una fiesta a la que no nos apetece asistir y aceptamos por miedo a decepcionar, a no ser aceptados. El miedo tiene múltiples disfraces; desbrozando nuestras decisiones lo podemos identificar por su energía paralizante, porque sus dudas nos impiden ser quienes realmente somos y hacer aquello que en verdad sentimos. Si descubrimos nuestros miedos, podemos aprender de ellos, analizándolos hasta lograr disolverlos. Hay que comenzar haciendo preguntas a tus miedos: ¿Qué pasaría si…? Poco a poco descubrirás que las limitaciones que te produce tu temor son mucho más graves que las consecuencias que tendríamos si siguiésemos siempre a nuestro corazón, aprendiendo a movemos por el único motor que nos conducirá a la plenitud: el amor.

Buen consejo: contra lo que muchas personas piensan, al miedo no hay que vencerle, hay que convencerle. No niegues tus miedos, aprende de ellos, crece, disuélvelos y no dejes que te paralicen. La persona valiente no es que no tenga miedo, es que lo afronta.

5 Hazle una visita a tu corazón

El amor es la llave que abre el camino de la felicidad. ¿Cuántas veces discutimos o tratamos de cambiar a los otros por actuar desde la cabeza en vez de hacerlo desde el corazón? Intenta bajar a tu corazón y conectarte con tus verdaderos sentimientos, aprenderás mucho de ellos. ¿Te has parado a pensar que la clave de las relaciones con los demás pueden estar en la comprensión y no en la persuasión? Solo en el corazón se encuentra el motor de nuestras decisiones, es un motor expansivo, cuya energía nos impulsará hasta el infinito si se lo permitimos.

Muchas veces, las decepciones que sufrimos en la vida hacen que el miedo, y no el amor, tome las riendas de nuestra existencia: creamos barreras, para que los demás o incluso para que nosotros mismos no seamos capaces de llegar a nuestro corazón. Sin embargo, estas barreras, lejos de protegernos, nos separan más y más de una vida en plenitud.

Buen consejo: tratar de descubrir la razón de nuestro miedo es un primer paso fundamental para nuestro desarrollo, ya que del temor siempre hay una lección importante que aprender. Una vez la hayamos aprendido, no temeremos escuchar a nuestro corazón, que es nuestro gran maestro, para vivir en consonancia con sus latidos y dejar la eterna lucha que hemos emprendido con el.

6 Escucha a tu cuerpo.

El cuerpo es nuestro vehículo en este viaje por la vida, olvidarnos de él es negarnos la posibilidad de desarrollarnos. Aprende a escuchar sus mensajes y atiende a sus necesidades. Muchos de nuestros dolores físicos tienen origen en las emociones, y son grandes indicadores de que no estamos viviendo en plenitud.

Buen consejo cuida tu alimentación, realiza algún ejercicio suave como el tao yin, tai chi o yoga, que revitali-zan cuerpo y espíritu, y dedica a mimarte una parte de tu tiempo semanal.

7 Conecta con tu interior desde la danza.

Cuando crecemos perdemos la inocencia y la frescura que teníamos siendo niños. ¿Te imaginas poder recuperar ambas virtudes a través de algo tan lúdico como la danza? Al ritmo de la música liberamos emociones y sentimientos imposibles de desbloquear a través de la comunicación verbal. Y, todavía mejor: al realizar esta actividad junto a otras personas, se genera una gran energía capaz de romper los bloqueos de cada uno.

Buen consejo: las danzas sagradas (puedes buscar un CD en tiendas especializadas) se han empleado desde tiempos inmemoriales para transmitir mensajes que la humanidad recaba, antes de que apareciese la escritura. Descubre el poder de estas danzas simbólicas y utiliza esta potente herramienta para mejorar tu vida.

Aprende a alinear tus energías En demasiadas ocasiones vivimos divididos, es decir, pensamos una cosa pero decimos otra e incluso actuamos de una tercera forma. Esta incoherencia nos hace malgastar gran cantidad de energía vital. ¿Quieres saber lo que puedes hacer para evitarlo? Prueba lo siguiente: siéntate frente a ti mismo y alinea cuerpo, mente, sentimientos, palabras, acciones y emociones en una sola dirección. Si tardas en decidir cuál es la dirección que deseas seguir, no importa, no hagas nada hasta que lo consigas.
Buen consejo aunque el trepidante ritmo de nuestra sociedad nos empuje a la acción, hay ocasiones en las que es mejor detenerse hasta decidir cómo quieres actuar. El objetivo es simplemente conectar con tus deseos auténticos. Eso sí, cuando la acción comience, que lo haga con todas tus energías alineadas. Empleando toda esta fuerza, nada podrá resistírsete.

9 Aplica el principio de la unanimidad.

El hombre es un animal social que se interrelaciona con otros individuos iguales, debiendo todos hacer uso de su soberanía. Por eso la unanimidad debe ser el criterio aplicado en las decisiones de un grupo. Quiere decir que si, por ejemplo, una decisión se toma por mayoría, habrá una minoría que deberá ceder su espacio. Si todos aportan sus ideas llegando a un acuerdo, se habrá cocreado una realidad igualitaria para todos.

Buen consejo respeta la soberanía que cada cual tiene sobre sí mismo, sin tratar de imponer ideas o acciones a nadie, y menos a un grupo. Cuando es necesario, uno debe ceder a la mayoría.

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Cómo tener autonomía estando en pareja

La mejor manera de vivir plenamente las relaciones de pareja es la de la cocreación, el principio que acabamos de ver. Este término no quiere decir otra cosa que dos personas que deciden compartir sus vidas porque se quieren, no porque se necesiten. En la cocreación 110 existe la dependencia, sino la cooperación en pos de un proyecto común. Sin embargo, lo que suele predominar en las relaciones de pareja de nuestra sociedad actual es la tendencia a ceder o a ocupar el espacio del otro, ya sea de manera consciente o inconsciente. Con ello lo único que se propicia es el desarrollo del peligroso triángulo de víctima/verdugo/salvador.

¿Te consideras víctima o más bien verdugo?

La persona que ejerce el personaje o el rol de víctima cede su espacio soberano al que ejerce el rol de verdugo, quien toma el espacio de su pareja tomando asimismo las riendas de su vida, material o emocionalmente. De esta manera el verdugo se convierte también en el salvador, ya que al haber tomado el espacio de la otra persona, tiene en sus manos el bienestar o el malestar de la misma. Esta forma de poder puede dar lugar a dependencias afectivas, una manera de dominar a la otra persona o de dejarse dominar para eludir la responsabilidad de la propia vida.

Desde la posición de la soberanía personal, cada uno ocupa su propio espacio, se muestra tal y como es, no como el otro desea, con responsabilidad, sin dejar que el personaje domine su vida o sus relaciones con los demás, sin culpables ni culpabilidades, consiguiendo de esta forma relaciones sanas, satisfactorias y plenas.


15 septiembre, 2015
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