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El amor perfecto no existe



El amor a primera vista resulta excelente para el guión de una película romántica, pero poco práctico en la vida real. Lo cierto es que a la mayoría nos toma algo más de tiempo que una simple mirada llegar a saber si la persona que hemos conocido puede ser nuestra pareja y si queremos pasar nuestra vida con ella. Cuando se piensa en la posibilidad de tener pareja, es una creencia generalizada el hecho de idealizarla sobre la base de mitos románticos, determinados por historias de amor que funcionan muy bien en los folletines pero que distan mucho de las relaciones reales.

Esas creencias, fuertemente arraigadas en la sociedad, acaban distorsionando el pensamiento y confundiendo sentimientos y hasta la toma de decisiones. Del mismo modo, aspectos relacionados con la pareja como el enamoramiento, las ilusiones, la búsqueda del alma gemela o la fidelidad suelen verse rodeados de un halo de romanticismo que no permite discernir lo auténtico de lo puramente ilusorio.

En el libro Encuentros: El lado B del amor (Planeta Argentina), su autor, el psicoanalista Gabriel Rolón, desvela que el amor suele tener buena prensa y aludir a un sentimiento sacrificado e incondicional. Sin embargo, aclara que no necesariamente es siempre algo bueno, ya que se trata de una emoción o un afecto, y que las personas sanas aman de un modo sano y las personas enfermas de un modo enfermo. Y todo ello para tratar de entender que no siempre un amor idealista, incondicional e irreflexivo resulta lo mejor.

Cinco ideas irracionales que es necesario revisar

Circula por ahí un conjunto de creencias socialmente compartidas sobre la naturaleza del amor que suelen ser engañosas e imposibles de cumplir, y sobre todo que nos dan muchos quebraderos de cabeza, ya que nos afectan gravemente cuando nos lanzamos a la búsqueda desesperada del amor. Y lo que es peor, son ideas que se resisten a ser razonadas por la gran carga emocional que arrastran a lo largo del tiempo.

amor perfecto

Estas cinco son algunas de ellas:

    1. Si se muestra celoso contigo, es que te quiere mucho: Esta idea se sustenta en la creencia de que los celos son un signo inequívoco de amor, es decir, sin los celos el amor no es auténtico. Ciertamente hay personas que creen que el amor y los celos son sentimientos inseparables, y para ellas mostrarse celosas significa que la otra persona nos importa, que es normal querer poseer a quien nos interesa. En cambio, aclara Rolón que en las personas celosas “el amor se comporta como si no pasara nunca por la etapa de desilusión, y jamás llegan a construir un amor maduro, ya que se quedan cristalizadas en el plano del enamoramiento. Los celos son un modo enfermo de relacionarse, un indicador de inseguridad y algo con lo que hay que tener cuidado, porque de ningún modo señalan la presencia de un gran amor por el otro, sino una falta de amor por uno mismo. La persona celosa no sale nunca de ese lugar donde el otro es el importante y, con su amor desmesurado, condena a su pareja a la angustia permanente, porque no importa cuánto esta le dé; el celoso nunca va estar tranquilo porque el problema no es con el otro sino con él mismo. La supuesta desconfianza en su pareja no es más que una proyección de la falta de confianza que se tiene”.
    2. Es tu alma gemela, como si os conocieseis desde siempre: Hay enamorados que, apenas un par de meses después de conocerse, deciden irse a vivir juntos sin pensárselo dos veces. Según Gabriel Rolón, hay dos momentos especialmente delicados en la relación de pareja: el enamoramiento y la desilusión. El riesgo del enamoramiento es que los implicados inicien la convivencia durante esa primera etapa de la relación, ya que la desilusión llegará tarde o temprano y los encontrará en una reciente convivencia. Lo más práctico sería tomar la decisión cuando se hubiera superado el enamoramiento inicial/4La etapa de desilusión —afirma el psicoanalista— puede acarrear un peligro latente: interrumpir la relación solo porque el otro ha resultado no ser perfecto. Tengamos en  cuenta que si alguien fuera a pelearse cada vez que descubre que su pareja tiene alguna cosa que no le gusta, todo el mundo estaría solo”.
    3. Si te necesita más que a su vida, solo puede ser amor: Un amor sano implica poder elegir. Cuando una relación resiste las desilusiones, puede existir la posibilidad de pasar a la etapa del amor donde mucho de la otra persona nos enamora, pero también podemos aceptar que hay algunas cosas que no nos gustan tanto. Y al poder reconocer esas diferencias que en la primera etapa de la idealización no distinguimos, y comprender que estaremos mejor con ese alguien que sin él, ya aparece la capacidad de elegir y decidir qué hacer. Un amor sano no implica necesitar al otro, sino desearle. Quien ama sanamente sabe que sin esa persona podría vivir igual, pero que aun así elige vivir con ella. Aquí cobra relevancia la capacidad de elección. Según Gabriel Rolón, “estar o no con alguien tiene sentido en tanto en cuanto es una elección movida por el deseo y no por una imposición de la necesidad”.Por otra parte, en su libro explica que a veces, para poder alcanzar una relación sana en la cual se sienta bien, la persona debe dejar en el camino la tentación de quedarse en otras que lastiman.“Lo cual no siempre es fácil —apostilla— porque no existen las elecciones casuales, y entonces esa persona que me agrede y me humilla por algo está en mi vida. Hay un porqué en esa elección, y ese motivo oculto que lleva a alguien a elegir lo que le lastima, que es lo que intentamos desvelar en el análisis”.
    4.  Y fueron felices y comieron perdices… Una creencia muy enraizada sostiene que el amor ideal es el que dura para siempre, ya que la pasión de los primeros momentos de la relación, si es amor puro, debería durar toda la vida. Sin embargo, parece que el típico final romántico de los cuentos no es tan bueno como se pinta. Por el contrario, quien queda capturado en el enamoramiento está casi condenado al fracaso. Porque amar de una forma idealizada, de creer que el otro no tiene defectos o que está pendiente de nuestro deseo siempre pone a quien debe responder en un lugar incómodo, y tarde o temprano se rebelará ante nuestras exigencias de que nos dé siempre todo lo que necesitamos.Además, como la perfección no es de este mundo, en cuanto nos falle, andaremos quejosos y frustrados, creyendo que nos equivocamos al elegirle.“La idealización extrema sostenida resulta muy agobiante, y lo que indica es que cuando ese deslumbramiento inicial se prolonga más allá del tiempo debido, ya no es grato para ninguno de los dos”, aclara Rolón.

      Y añade que “lo que ocurre es que hay quienes no están en condiciones psicológicas para emprender una relación sana, y entonces, cuando se les termina la novela rosa, se les termina el amor. Porque, en definitiva, la relación de amor tiene que ver con el hecho de poder discriminar lo que el otro tiene para dar y lo que no tiene.Y es más, a lo mejor lo tiene pero no lo quiere dar, y es su derecho. Por eso se hace necesaria una cuota de madurez para tener respeto por la voluntad de la pareja e intentar ser feliz a pesar de esas cosas que no puede o no quiere dar. Cuando alguien no es respetuoso de esta dinámica, la relación se vuelve patológica, porque quien idealiza va a buscar de cualquier modo lo que no obtiene y va a atormentar al otro, le va a presionar y va a hacer que se sienta exigido todo el tiempo”.

    5.  Si te ama de verdad, nunca te será infielAlgunos llaman a esta creencia el mito de la exclusividad. Hace alusión a que quien ama de verdad será fiel a su pareja siempre. Por lo tanto, si un miembro es infiel, significará automáticamente que su amor no era verdadero. Si existen sentimientos fuertes hacia un tercero, se asume que eso solo puede significar no amar a tu pareja.
      Esto no siempre es así. Contrariamente a lo que se cree, la infidelidad suele tener mucho que ver con episodios vividos en la infancia, entre otros factores, y no con la intensidad del amor que se le tenga a la propia pareja. A la pregunta: ¿Se puede amar y ser infiel a la vez?, responde el experto en relaciones de pareja que “la mayoría de las personas tiende a creer que cuando alguien engaña es porque ha dejado de amar, pero no necesariamente es así. Por supuesto, puede darse el hecho de que alguien haya perdido el interés por su pareja y busque otra relación que le brinde satisfacción o que le dé la fuerza que necesita para separarse. Pero en muchos casos, quien engaña no desea terminar la relación que tiene con su pareja; la ama y teme que se entere, porque quiere la vida que tiene junto a ella y no la cambiaría por su amante”.

¿Luchar contra la desilusión, aunque cueste?

En las novelas suelen hablarnos de un amor incondicional como el ideal de toda relación romántica. Sin embargo, cuando escuchamos la frase “yo te quiero o yo te necesito de manera incondicional”, seguramente se trata de una relación no muy sana. La palabra incondicional suele denotar desinterés, y sin embargo, si amamos a alguien sin ponerle condición alguna, entonces ¿deberíamos amarle también aunque nos maltratase física o psicológicamente o aunque maltratase a nuestros hijos o no nos dejase salir de casa? Hay que tener en cuenta que nadie es perfecto, como nosotros tampoco lo somos, pero no hay por qué aceptar a una pareja a cualquier precio porque hayamos iniciado una relación o porque estemos solos.

Para superar la etapa de la desilusión, hay que aceptar que el otro puede enamorarnos aunque tenga cosas que no nos gustan y que no nos hagan felices (hábitos, manías o creencias) siempre que no nos dañen. Gabriel Rolón relata un caso extremo como ejemplo:“Si resultara que lo que a una mujer no le gusta de su pareja es que de vez en cuando bebe de más y cuando llega a su casa le hace una escena de celos y después la golpea, ¿debería esforzarse por aceptar eso que le molesta?, ¿debería quedarse a su lado incondicionalmente? Seguramente compartirás conmigo que no”.

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Querer como un niño

Los adultos suelen menospreciar los sentimientos de los niños, sin darse cuenta de que son tal vez más fuertes que los de un adulto. En cambio, cuando uno crece empieza a presentir: cuando se enamora, empieza a pensar que eso se puede terminar, que le pueden engañar, que quizás sufra,que el día menos pensado el deseo desaparecerá… Sería deseable conservar la frescura del afecto de un niño y vivir el amor en su momento presente sin plantearse qué sucederá mañana. Deberíamos ser más espontáneos a la hora de amar para de esa forma encontrar lo que buscamos sin tanto sufrimiento.


21 octubre, 2015
Opiniones