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Quieres ser una persona con carisma?


carisma

Seguro que conoces al menos a una persona que cae bien a todo el mundo, suele conseguir lo que quiere y, encima, ¡nadie la critica! Ni es un monumento ni tiene un cerebro deslumbrante. Pero hay algo que la hace atrayente como un imán. Se llama carisma, un concepto que para los antiguos significaba “tocado por Dios” y que hoy los diccionarios definen como “la fascinación o el encanto que algunas personas ejercen sobre los demás”. Entonces ¿el carisma es en realidad un don exclusivo de los elegidos? No. Desarrollarlo está al alcance de cualquiera que se lo proponga.

Cumplir nuestros deseos y vivir con pasión y compromiso favorece el desarrollo de nuestro carisma personal. Pero para ello es esencial modificar nuestro pensamiento. Estos ejercicios te ayudarán a atraer magnéticamente a las personas que te rodean.
DESARROLLA TU ACTRACTIVO

– Elabora una lista de todas tus cualidades positivas y éxitos del pasado. Léela tres veces al día como mínimo.

– Busca el lado humorístico de tus errores y ríete de ellos.

– Participa en alguna actividad infantil dejándote llevar; esto ayudará desarrollar tu espontaneidad.

– Aumenta el número de personas desconocidas a quienes saludes todos los días.

– Queda y habla con personas que te gusten y realiza actividades que te hagan sentir bien.

– Busca momentos de tranquilidad para admirar las maravillas que te rodean.

– No te sientas culpable por tus errores, pues cometerlos es señal de estar vivo.

– Mantente fiel a tus valores y creencias.

– Entrégate plenamente a aquello que te llena; tu entusiasmo contagiará a los demás.

La clave: hablar con naturalidad
1. Ten una idea clara de lo que quieres decir y habla de ello con espontaneidad. Si eres tímido, lánzate y déjate llevar sin miedo: sobre la marcha irás corrigiendo el rumbo de tu discurso. No te dediques a pedir perdón ni utilices constantes muletillas. Y, por supuesto, escucha.

2. Habla de lo que te gusta. Encamina la conversación hacia lo que te apasiona: los demás se quedarán embelesados porque la pasión enseña y contagia.

3. Sé sincero. Si dudas o te preocupa algo, admítelo. Al compartirlo, reducimos la tensión y potenciamos la empatia.


11 septiembre, 2015
Opiniones