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Superar la dependencia emocional


dependencia emocional

¿Estás enamorada o enganchada? ¿Te sientes mal y no puedes dejarlo? Descubre si eres una dependiente emocional y de qué manera puedes volver a ser tú misma.

Yolanda lleva seis años de relación con Miguel. Durante los primeros meses le parecía que era el chico más maravilloso del mundo, pero un poco antes de celebrar su primer aniversario algo empezó a cambiar. De pronto ya no se sentía importante para él y vivía con la sensación de hacerlo todo mal. Cada vez más insegura, Yolanda ya no se gustaba a sí misma. Es cierto que su autoestima nunca había sido muy buena, pero después del primer año de relación con Miguel, ésta empeoró notablemente.

De manera progresiva, tenía cada vez más miedo a no gustarle lo suficiente, a no estar a la altura para él y que, en consecuencia, acabara dejándola por otra mujer. Yolanda ponía cada vez más empeño y esfuerzo en convertirse en lo que creía que él esperaba de ella, en lo que creía que a él le gustaba. Se esforzaba en comportarse, vestir, hablar y actuar como él quería, casi no veía a sus amigas y todo su mundo giraba en torno a él. Sólo quería estar con él. Poco a poco, Yolanda fue desapareciendo. Se olvidó de quién era ella en realidad. Se borró a sí misma. La ansiedad y la tristeza iban ocupando cada vez mayor espacio en su interior y acababa llorando demasiado a menudo.

En algunos momentos de lucidez, veía con una claridad aplastante que tenía que dejar la relación. Sin embargo, al poco tiempo se apoderaba de ella un miedo asfixiante cada vez que se imaginaba sin él. Yolanda estaba completamente paralizada.

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Las palabras de Yolanda eran “sé que mi relación no funciona, sé que no es lo que quiero, sé que no soy feliz junto a él… Pero me siento completamente incapaz de dejarle”. La dependencia emocional es esto, es la incapacidad de renunciar a una relación en aquellos casos en los que es absolutamente necesario que lo hagamos. ¿Y cuándo debemos desistir? Cuando el otro no nos quiere y así lo demuestra con su comportamiento y su actitud hacia nosotros. Pregúntate: ¿Si vieras que la pareja de tu amiga se comporta así con ella, sentirías que la quiere? Otra señal de alarma es cuando dejamos al margen todo aquello que nos hace felices para que nuestra pareja esté contenta o tranquila, para que no se enfade (a pesar de que esto implique renunciar a nuestra propia felicidad). Y por descontado, cuando hay maltrato físico o psicológico. En estos casos siempre tendríamos que irnos sin mirar atrás. De no hacerlo a tiempo, entraremos en el terreno de justificarle, autoengañarnos o dejar que nos manipule, con lo que cada vez nos será más difícil romper. Teniendo en cuenta que la dependencia emocional surge cuando suceden una de las anteriores situaciones, comprenderemos que cuando hay dependencia la relación debe cortarse siempre. ¿No sabéis cómo? Os damos las claves sobre las causas y cómo liberarnos frente a una relación tan nociva. Hay salida

Estás en una relación tóxica cuando:

  • Tu pareja te habla mal, te insulta, te menosprecia, te falta al respeto. Estaríamos hablando de casos de maltrato psicológico.
  • Te miente, te oculta cosas importantes, no es sincero contigo.
  • Te pasas más días llorando y llena de tristeza de los que te sientes feliz.
  •  Su manera de ser no te gusta, te genera ansiedad o simplemente sientes que tiene que cambiar ciertos aspectos para que le aceptes.
  • No miráis hacia la misma dirección, no tenéis los mismos valores.
  • Hay momentos en los que tienes claro que debes cortar la relación a pesar de que en otros piensas que vais a conseguir que funcione.
  • Has perdido la cuenta de cuántas veces habéis cortado y retomado la relación.

Síntomas de la Dependencia Emocional

  • Sentir que necesitamos al otro.
  •  Experimentar pánico ante la idea de que nos abandone.
  • Querer cambiarlo/la.
  • Querer ser su prioridad en todo momento.
  • Sentirnos incapaces de dejar la relación, incluso ante la evidencia de que no funciona.
  • Tener dudas de si es la persona correcta para nosotros o no.
  •  Convertir al otro en el centro de nuestro mundo.
  • No hacemos nunca planes hasta saber si el otro quiere hacer algo con nosotros.
  • Estamos obsesionados, sólo pensamos en él/ella.
  • Si nos deja, estamos convencidos de que no lo soportaremos.

Por qué me pasa a mi?

  • Baja autoestima Esto significa que no ros sentimos suficientemente importantes, valiosos o merecedores de que nos pasen cosas buenas. No nos sentiremos capaces ni fuertes como para salir adelante superando cualquier dificultad que la vida nos ponga en el camino. Esto implica que cuando tenemos pareja, nos sentimos falsamente seguros, idealizando al otro y sintiendo que le necesitamos. Nos sentiremos agradecidos de que se haya fijado en nosotros y no querremos perderle hajo ningún concepto.
  • Miedo a quedarnos solas Al sentirnos tan poca cosa, tendremos miedo a que, si pendemos a la pareja que tenemos ahora, nunca encontraremos a nadie más que nos elija. Nuestro pensamiento es “¿Quién me iba a elegir si valgo tan poco?” Si le pierdo a él será lo peor, me quedaré sola el resto de mi vida”. Está claro que esta idea nos da pánico. Queremos evitarla a toda costa, con lo cual, nos vamos adentrando en ese camino en el que permitiremos lo que sea para que el otro no nos deje.
  • La temida mochila.. • Es importante remarcar que generalmente llegamos a tener una autoestima demasiado baja y a sentir ese pánico a la soledad y al abandono debido a todo el conjunto de experiencias que cargamos cada une en nuestra mochila. Haber crecido en una familia en la que la relación de nuestros padres era disfuncional o tóxica, o en la que nos han educado con unas ideas demasiado románticas de lo que es la relación de pareja, nos hace más vulnerables a acabar generando dependencia emocional.

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Cómo superar la dependencia emocional

  • Toma conciencia . Debemos analizar la relación con cierta perspectiva. Para ello, va bien leer algún libro, buscar alguna web sobre este tema, ver vídeos, etc. Si al hacerlo nos sentimos completamente reflejados, es porque sin ninguna duda, tenemos dependencia emocional. Se trata de una adicción y por ello, tenemos que estar dispuestos a dejar de ‘consumir’.
  • Piensa en lo sufrido. Es muy bueno hacer un listado negativo, esforzarnos en recordar todo lo que no nos gusta de la otra persona, todo lo que nos ha hecho llorar y pasarlo tan mal.
  • Controla tu mente.  Una vez tenemos claro todo le que hemos sufrido y los motivos por los que no es la persona que merecemos, debemos aprender a controlar nuestros pensamientos. Debemos deja’ de pensar constantemente en el otro. Para ello, es recomendable planificar muchas actividades, salir y quedar con amigos. Hay que evitar a toda costa, quedarnos solos en casa y sin tener nada que hacer.
  • Pasa a la acción.  Hacer lo que haga falta para recuperarnos a nosotros mismos y sobre todo recuperar las ganas de vivir, de ilusionarnos, de disfrutar y de ser felices con aquellos que nos quieren de verdad. Este punto implica pedir ayuda terapéutica si vemos que solos no salimos adelante. ¡En muy pocas sesiones se pueden hacer grandes cambios!
  • Supera el síndrome de abstinencia.  Por tratarse de una adicción, al intenta’ cortar el vínculo puede que atravesemos períodos en los que todo nuestro cuerpo y nuestra mente nos piden que volvamos al lado de la otra persona. Si esto sucede, debemos esforzarnos en recordar por qué nos alejamos y volver a leer el listado negativo para tener presente cuanto sufrimos y los motivos por los que no queremos volver allí.
  • Contacto 0.  Éste es, en mi opinión, el punto más importante. Contacto 0 implica no ver al otro, no hablar con él, no escribirnos mails ni otro tipo de mensajes. Implica bloquearle de todas las aplicaciones que tenemos en el móvil (WhatsApp, SMS, llamadas, etc.) así como de todas las redes sociales (Facebook, Twitter. Instagram, etc). Si pretendemos cortar la necesidad que tenemos y estamos recibiendo información del otro constantemente, no lo conseguiremos nunca. Hay que dejar de pensar en él, con lo que debemos cortar todo lo que nos lleve a hacerlo, incluso dejar de hablar de él con los amigos.
  • Prevee las recaídas. También debido a que es una adicción, puede que haya recaídas durante el proceso de desenganche. No debemos hundirnos si eso pasa. Es normal y lo importante es que volvamos a ponernos de nuevo en nuestro lugar y continuemos con el contacto 0.
  • Disfruta de tu libertad. Es muy recomendable empezar a hacer actividades nuevas y diferentes que ocupen nuestra atención y nos mantengan alejados de aquellos pensamientos recurrentes. Si nuestros amigos tienen pareja, hijos, o están lejos, debemos hacer nuevas amistades, conocer otras personas que estén en una situación parecida a la nuestra: cue no tengan pareja. Así dispondremos del mismo tiempo libre y por tener necesidades parecidas, podremos empezar a planificar nuestro tiempo libre de manera conjunta. Poco a poco iremos volviendo a la normalidad y la ilusión irá llenando nuestro interior.


1 mayo, 2015
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